A menudo ocurre que nos quedamos sin azúcar en casa y en ese momento en mi cerebro se crea un verdadero conflicto:

1. Podría ir a casa del vecino a pedir un poco de azúcar. El problema de la opción 1 es que, como vaya a casa del vecino seré infiel a mi marido y yo soy una mujer verdaderamente leal…

2. Mi marido por la mañana siempre acaba frito leyendo el periódico, se le cansa la vista y cae rendido un cuarto de hora antes de ir a hacer sus tareas. En ese momento me gusta masturbarle y sacarle toda su leche condensada, que soluciona todo mi problema de azúcar; semen de mi marido con café.

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