Estaba deseando follarme a mi cuñada

Es un secreto que nunca verá la luz bajo pena de muerte. Mi cuñada y yo hemos follado a escondidas en mi casa, en la misma cama donde me peto a mi mujer.

Desde que nos conocimos manteníamos una relación super dulce, nos mirábamos con ese deseo de saber que nunca pasaría nada entre nosotros por motivos obvios; un morbo especial. Mi mujer estaba trabajando y Sheila vino a hacerme una visita para contarme el mal momento que atravesaba su matrimonio:

- Tiene una amante y no me quiere; para él ni existo – Sus preciosos ojos azules ahora estaban apagados, sentía el fracaso en ellos –
– Y qué vas a hacer?
– Seguiré con él hasta que Paula sea más mayorcita, así será, después nos divorciaremos.
– Si no estáis enamorados y él pasa de ti es lo mejor, menudo cabrón, si tú fueras mi mujer estaría todo el día pendiente de ti (es verdad)
– Ojala mi marido fuese como tú, mi hermana tuvo mucha suerte al encontrar a alguien como tú.

Después de unas copas recuerdo que nos besamos con la magia de la primera vez y seguidamente ella bajo mis pantalones para chuparme la polla, follamos como locos hasta llenarle el chocho de semen:

- La próxima vez que quieras desahogar tus penas no llames a una amiga, llámame a mí.
– Vale. Así de paso follamos.

metiendoselaasheila-12metiendoselaasheila-15metiendoselaasheila-16metiendoselaasheila-17metiendoselaasheila-3metiendoselaasheila-4metiendoselaasheila-5metiendoselaasheila-9metiendoselaasheila-8metiendoselaasheila-7metiendoselaasheila-6