chicas ojos verdes

Conociendo y teniendo sexo con una yonki en casa

Sexo con una yonki

Sábado madrugada, dejo a mis colegas y me voy por donde he venido. Me dirijo a mi coche, son casi las siete de la mañana y no puedo con más fiesta en el cuerpo. Es increíble lo que aguantan, o me estoy haciendo viejo o esas mierdas que se meten son verdaderamente buenas.

Cerca de mi coche hay una mujer rubia intentando robar una bici; no lo consigue. Se lleva las dos ruedas casi cayéndose al suelo, en un estado lamentable. Me acerco a ella indignado:

—No estarás haciendo lo que creo, ¿no? —Pregunto medio borracho
—Pues sí tío. Esto es lo que hay. Necesito pasta urgentemente.
—¿Y eso te da derecho a robar una bici delante de mis narices? tú flipas, rubia.
—Mira tío déjame en paz, déjame vivir como yo quiera, ¿entiendes? Llevo desde el jueves sin picarme y estas ruedas no son para mí, las venderé ahora para pillar un pico. Tengo un monazo que me está machacando. Me encuentro fatal, vomito todo lo que tomo, mi garganta esta reseca y no puedo respirar casi. Estoy muy asustada.
—Joder. ¿Heroína verdad?
—En ese momento empecé a verla como una mujer y sus tetas eran como melones de grandes
—Sí. El caballo me está matando. Mi cerebro ya no piensa por si mismo, estoy muy mal tío. Por favor, ayúdame.
—Está bien. Mira yo te pago tu pico, duermes en mi casa y mañana vemos que hacemos, ¿te parece?
—¿Lo dices en serio? debes ser mi ángel salvador, ¿puedo darte un abrazo? gracias tío, joder, gracias.

Y me abrazó.

Sentí sus enormes tetazas en mi pecho, me dieron ganas de comérselas allí mismo. La rubia si dejase las drogas sería un mujerón de las que me gusta.

Estaba totalmente deshidratada pero en mi casa bebió muchísimo líquido y una hamburguesa con patatas que le compré en el McAuto.

Me desperté exaltado. La rubia yonki me estaba chupando la polla como una verdadera diosa:

—Esta es tu recompensa por pagarme el pico.
—Oh gracias, nena. Si tuviera que pagarte un pico por cada vez que me la chupes pasaría más hambre que el perro de un ciego.

Reímos y reímos toda la mañana. Después follamos solamente una vez.

Me la follé con condón, doble condón.

VER TODO >>

Destrozando una vida más

Destrozando una vida mas

Yo era un hombre casado bastante feliz, con mis dos hijas, mi casa y mi perro Nacho.

Mi ex-amante ha destrozado toda mi vida y lo peor de todo es que, la culpa es solamente mía. Vino a verme al colegio de abogados a buscarme; un abogado de oficio; ella no tenía dinero para costearse ninguno más caro.

¿Habeis visto “La máscara” verdad? es como en la escena que aparece Cameron Díaz totalmente deslumbrante, tremenda como un cañon de buena, y Jim Carrey se queda babeando como un perro.

Pues fué tal que así.

Ella es una rubia con unas tetas escandalosas, labios carnosos, ojos verdes preciosos y en ese momento, al verla, mi erección ya era una realidad. Por los misterios de la vida a ella también le gusté. Que maravilla, yo un abogaducho fracasado follando con una cliente, pero vaya cliente señores.

Me enamoré de ella como la primera vez que se enamora un hombre. Mi vida apestosa y repugnante ahora era maravillosa gracias a ella. Ahora me limpiaba los dientes tras cada comida, me echaba desodorante después de ducharme y no pegaba los mocos en el suelo. Era un hombre nuevo.

En la cama era la mujer más ardiente, caliente y fogosa que yo había podido ver y sentir en toda mi vida. Una mujer verdaderamente inabandonable. Por ella deje a mi mujer, deje de lado a mis hijas y a mi perro Nacho. 

Al mes de conocernos y quedar casi diariamente ella no quería verme:

—Germán mira, yo no puedo seguir contigo. No estoy enamorada de ti.
—No puedes decirme eso. He abandonado a mi mujer, a mis dos hijas y a mi perro Nacho.
—¿Qué has hecho qué? tú es que estás loco, debes estarlo.
—Estoy loco por ti mi vida.
—Mira, ni se te ocurra volver a tocarme. Germán mírame a los ojos, yo no te quiero. Esto me ha pasado muchísimas veces. Soy muy buena en la cama, los hombres se vuelven locos después de follar conmigo, dejan a sus mujeres pensando estar conmigo toda la vida. Tú solo quieres follarme. Lo siento, de verdad.
Quiero follarte por última vez y beber de tus flujos vaginales. —Supliqué–
—Que no. Vete de mi casa ahora mismo o llamo a los
Mossos d’Esquada.
—Me has destrozado la vida.
Te la has destrozado tú sólo, guapito.

VER TODO >>